Mostrando entradas con la etiqueta negros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta negros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Negros, al poder


El pasado 24 de septiembre, en medio de esa avalancha de noticias negativas que invaden nuestra cotidianidad, se conoció un hecho trascendental para los afrocolombianos y para todos aquellos que somos oriundos del Pacífico recóndito.

Se trata de la postulación que hizo la Corte Suprema de Justicia del abogado chocoano Jorge Eliécer Mosquera Trejos para integrar la Corte Constitucional. El jurista fue escogido entre 74 aspirantes.

Mosquera Trejos se desempeña actualmente como magistrado del Tribunal Superior del Valle del Cauca y es reconocido por su gran capacidad e inteligencia.

Esta postulación constituye una muestra más de que la lucha por el reconocimiento de la comunidad afrocolombianas va por buen camino. Todos quisiéramos que los procesos encaminados a cristalizar una mayor equidad en los altos cargos del Estado evolucionaran con mayor celeridad, pero aún existen fuerzas que impiden el avance de los negros en este país.

Es claro que contamos como un vasto número de profesionales con las calidades suficientes para alcanzar las más altas dignidades en Colombia. Por eso, debemos insistir en la idea de presentar las hojas de vida de los nuestros a todas las convocatorias y estar vigilantes para que la selección se haga de acuerdo con los méritos de quienes se postulan.

Con base en esta constante demanda de la presencia de hombres y mujeres de nuestra etnia en los altos cargos, muy pronto dejará de ser noticia que un afro alcance posiciones destacadas en el entramado burocrático del país.

Pero esta participación debe traducirse en más y mejores oportunidades para el resto de los afrocolombianos, pues es inadmisible que una vez se llegue a esas posiciones el nominado se olvide de los suyos y no tenga en cuenta que su logro es también el de todos aquellos que, individualmente o a través de organizaciones y grupos de presión, han trabajado durante largos años por el reconocimiento de los negros en nuestro país.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Ya no es un sueño

Barack Obama encarna, sin duda, los preceptos de fraternidad y de igualdad defendidos con tanta convicción por Martin Luther King Jr. hace más de cuatro décadas.

De la misma forma, su triunfo en la lucha electoral por la Presidencia de Estados Unidos significa la realización del sueño de muchos seres humanos de todo el mundo y, especialmente, el de 150 millones de afrolatinos que vemos en Obama el referente más importante en la construcción de una realidad distinta para los descendientes de africanos.

En Colombia muchos negros vemos con esperanza la llegada de Obama a la Presidencia del país más poderoso de la tierra, no sólo porque su inteligencia, capacidad intelectual y ascenso político constituyen un modelo a seguir, sino porque sus logros pueden contribuir a allanar el camino en la lucha por la igualdad de oportunidades y el respeto por la diferencia en el país, donde la población afro no ha contado con los elementos que faciliten su desarrollo e inserción en la vida nacional.

Aunque los detractores del movimiento afrocolombiano –inspirado en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos en las décadas del 60 y 70–, suelan argumentar que el atraso de la comunidad negra se debe a la falta de unidad, la verdad es que este proceso está bien encaminado.

Grupos como Cimarrón y Proceso de Comunidades Negras, PCN, sentaron las bases para la conquista de importantes reivindicaciones como el derecho a los territorios, consagrado en la Ley 70 de 1993. Años más tarde surgirían nuevas iniciativas de construcción institucional que aportaron mayor organización al movimiento afro en la última década del Siglo XX.

A partir del año 2000, gracias al liderazgo de Óscar Gamboa Zúñiga y Luis Gilberto Murillo, el proceso adquirió visión internacional y los congresistas afroamericanos aceptaron ‘prestar’ un poco de su poder para que los negros pudiéramos tener mayor reconocimiento en este país.

A pesar de que aún persiste el reto de articular la gestión de las organizaciones negras, hoy tenemos mayor visión compartida de nuestra realidad y de nuestros objetivos como grupo étnico y como colombianos.

Una tarea urgente está de cara a los procesos electorales que se avecinan. Allí debe configurarse la más amplia confluencia política de los afrocolombianos, para ensanchar la participación en el Congreso de la República y lograr acuerdos que posibiliten la elección de un presidente que recoja las aspiraciones, anhelos y esperanzas del pueblo negro en Colombia.

Entre tanto, continuamos en el proceso de redefinir la afrocolombianidad, promoviendo el diálogo y la transferencia intergeneracional y la interdependencia de los pueblos afro. En este sentido, también hemos venido fortaleciendo alianzas con los líderes afroamericanos del Congreso y del Gobierno de Estados Unidos; con las organizaciones de alcaldes, comerciantes, intelectuales y Organizaciones No Gubernamentales con perspectiva étnica de este país.

Es por este trabajo, de la mano con nuestros hermanos de Norte América, que hoy tenemos la seguridad de que el efecto Obama nos ayudará en la construcción de una Colombia igualitaria, incluyente y más democrática.